¿Qué necesita hoy el Perú para impulsar el crecimiento económico a través de la inversión extranjera?

Durante muchos años, el debate sobre la inversión extranjera en el Perú se centró en una sola pregunta: ¿cómo puede el país atraer más capital? Hoy, sin embargo, esa discusión ha evolucionado. En un escenario marcado por la creciente competencia global por la inversión, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas internacionales de suministro, el verdadero desafío ya no consiste simplemente en atraer capital extranjero, sino en garantizar que la inversión impulse el crecimiento económico sostenible, fortalezca las instituciones y construya confianza ciudadana.

Las ventajas competitivas del Perú

El Perú posee ventajas que pocos países pueden igualar. Sus amplias reservas de minerales estratégicos, su sólido potencial para el desarrollo de infraestructura, sus agroexportaciones competitivas a nivel global, sus abundantes recursos naturales y su ubicación estratégica lo convierten en un destino atractivo para la inversión internacional. Sin embargo, esas ventajas por sí solas ya no son suficientes. Los inversionistas buscan cada vez más seguridad jurídica, reglas claras y políticas públicas predecibles, mientras que la ciudadanía espera transparencia, responsabilidad ambiental y beneficios tangibles para las comunidades locales.

Estas expectativas no son contradictorias. Por el contrario, representan una oportunidad para el país. Hoy, el crecimiento económico y la sostenibilidad ya no son objetivos en competencia; son condiciones complementarias para el desarrollo de largo plazo.

Lo que espera la ciudadanía

Los propios peruanos parecen reconocer esta realidad. De acuerdo con el estudio nacional realizado a través de la iniciativa Saber para Crecer, entre el 81% y el 85% de los peruanos considera que la inversión extranjera contribuye al crecimiento económico del país. Además, el 87% cree que la inversión en infraestructura genera empleo, un nivel de apoyo superior al registrado en otros sectores productivos importantes. Estos resultados sugieren que el Perú cuenta con un amplio respaldo ciudadano a la inversión extranjera como motor del desarrollo nacional.

Sin embargo, ese respaldo viene acompañado de expectativas cada vez más claras. La ciudadanía quiere más que nuevas inversiones; espera que los proyectos operen con transparencia, responsabilidad ambiental y una sólida rendición de cuentas. El éxito económico ya no se mide únicamente por la cantidad de capital que ingresa al país, sino también por la calidad de las instituciones que lo gobiernan.

En este contexto, el creciente rol de China como uno de los principales inversionistas y socios comerciales del Perú merece una consideración cuidadosa. La participación de empresas chinas en proyectos estratégicos de infraestructura, energía y minería presenta oportunidades significativas para cerrar brechas de desarrollo y fortalecer la competitividad del Perú. Al mismo tiempo, la escala y la importancia estratégica de estas inversiones hacen esencial garantizar que cada proyecto, independientemente del origen del capital, se lleve a cabo bajo los más altos estándares de transparencia, divulgación pública, competencia en los procesos y supervisión independiente.

La experiencia internacional demuestra que los grandes proyectos de infraestructura tienen mejores resultados cuando los contratos son transparentes, las instituciones independientes pueden supervisar eficazmente su implementación y la ciudadanía tiene acceso oportuno a información durante todo el ciclo de vida del proyecto. La confianza pública no depende del origen de la inversión, sino de la solidez del marco de gobernanza que la acompaña.

La infraestructura como caso de estudio

Esto se vuelve aún más importante a medida que se intensifica la competencia geopolítica por la inversión. El Perú tiene la oportunidad de diferenciarse no solo por atraer capital de las principales economías globales, sino por ofrecer aquello que los inversionistas de largo plazo más valoran: estabilidad institucional, regulaciones predecibles, igualdad de trato ante la ley y confianza en que los proyectos serán gestionados con transparencia.

La infraestructura ilustra especialmente bien este desafío. Carreteras, puertos, aeropuertos, sistemas energéticos y redes de telecomunicaciones no solo son motores del crecimiento económico; también crean las condiciones para futuras inversiones, reducen los costos logísticos, mejoran la productividad y amplían las oportunidades para millones de peruanos. Pero para que estos beneficios perduren, los proyectos deben incorporar desde el inicio una participación ciudadana significativa, un monitoreo ambiental continuo y mecanismos robustos de rendición de cuentas.

La transparencia como ventaja competitiva

Los hallazgos del estudio de Saber para Crecer reflejan estas expectativas ciudadanas. El 78% de los peruanos considera que las empresas deberían estar legalmente obligadas a reportar sus impactos ambientales de manera regular, mientras que el 71% cree que las empresas deberían explicar públicamente cómo benefician a las comunidades donde operan. Estas cifras demuestran que la legitimidad de la inversión depende cada vez más de la capacidad de las empresas para mostrar, con evidencia, que generan valor compartido.

La transparencia también constituye una ventaja competitiva. Cuando las reglas son claras, los contratos son accesibles y la información confiable está disponible para el público, disminuye la incertidumbre, los conflictos se vuelven menos frecuentes y aumenta la confianza tanto de la ciudadanía como de los inversionistas. Por lo tanto, la buena gobernanza no debe entenderse como un costo adicional de la inversión, sino como una de las mayores fortalezas del Perú para atraer capital de alta calidad y de largo plazo.

El camino a seguir

Para el Perú, el camino a seguir es claro. El país debe continuar promoviendo la inversión extranjera mientras fortalece las instituciones que garantizan que los proyectos sean transparentes, responsables y respondan a las expectativas de la ciudadanía. Al fomentar la colaboración entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, el Perú puede transformar las oportunidades de inversión en desarrollo económico duradero.

Iniciativas como Saber para Crecer contribuyen a ese objetivo al hacer que la información confiable y basada en evidencia sea más accesible para la ciudadanía. Ciudadanos mejor informados, instituciones más transparentes y un diálogo abierto son esenciales para construir la confianza que permitirá que la inversión extranjera siga siendo un poderoso motor del crecimiento económico del Perú en los próximos años.

Sobre Saber para Crecer

Saber para Crecer es una iniciativa de información y sensibilización que busca fortalecer la transparencia, la sostenibilidad y la participación ciudadana en los principales sectores productivos del Perú, a través de datos accesibles, comunicación clara y espacios de diálogo. La iniciativa promueve una participación cívica informada y una gestión responsable en todo el país. Más información en saberparacrecer.org.

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